“Ha habido momentos en los que indudablemente se han esforzado por ser percibidos como una unidad, pero en ocasiones parece que quieren que la gente reconozca sus diferencias,y los respete como personas diferentes,” dice Jimmy hablando de sus amigos Gavin y Jason. Gavin y Jason son gemelos idénticos. Uno es, literalmente, un clon del otro. Sus semejanzas no se pueden negar, pero cuando les conocí por primera vez me parecieron dos personas bastante diferentes. Aunque si les hubiese conocido algunos años antes dudo que hubiera sido capaz de distinguirlos.

Los gemelos monozigóticos aparecen en 1 de cada 250 nacimientos en todo el mundo. Por razones que aún se desconocen, un óvulo fertilizado puede clonarse a sí mismo y dar lugar a dos embriones distintos. La constitución genética de ambos embriones será igual desde el comienzo hasta el fin de sus vidas ; pero a medida que crezcan y se desarrollen los dos sujetos experimentarán diferencias en su ambiente, algunas de las cuales podrían alterar su apariencia y comportamiento.

Gavin y Jason tienen exactamente el mismo ADN. Si uno de los dos cometiese un crimen y por descuido dejase muestras para análisis forense, el análisis de las huellas genéticas del ADN no podría determinar quién había sido el “malo”. Sin embargo, una inspección más detallada de sus moléculas podría revelar diferencias significativas. Aunque los dos muchachos comparten los mismos genes, datos recientes sugieren que es posible que algunos de ellos estén activos en un gemelo y no en el otro. Puede que sean idénticos genéticamente, pero no epigenéticamente.

Estas diferencias son distinguibles a nivel molecular por la forma en la que sus cromosomas están organizados alrededor del núcleo de cada célula. Un mismo ADN, enrollado alrededor de minúsculas bolas de proteínas, puede causar efectos diferentes en una célula. Tanto las bolas de proteínas como la cadena de ADN adoptan complejas estructuras en tres dimensiones dependiendo de su variante bioquímica. Toda esta infraestructura nuclear puede verse afectada por una variedad de pequeñas moléculas que pueden adherirse tanto al ADN como a las proteínas histónicas asociadas. Son estas variaciones las que están influenciadas por el ambiente y, de una forma notable, por nuestra dieta.

El fino ajuste bioquímico del genoma es lo que determina qué genes son activados, por lo que los gemelos no están necesariamente abocados a compartir el mismo destino. Investigaciones recientes en gemelos monozigóticos han revelado que su ADN está marcado de diferente forma por una diminuta molécula llamada metilo. Por tanto, no sería realmente correcto decir que son idénticos. Y lo que es más, estas diferencias son más marcadas cuánto mayor es la edad de los gemelos.

Esto añade más leña al viejo debate acerca de la influencia relativa del ambiente en nuestro destino frente a nuestros genes. Aunque las similitudes entre gemelos idénticos son más llamativas que sus diferencias, son estas desigualdades las que podrían ofrecer nuevas vías para la investigación de enfermedades. Por ejemplo, tanto Gavin como Jason tienen riesgo de sufrir diabetes tipo II, pero sólo Jason ha tenido que ser recientemente ingresado en un hospital por serios problemas de páncreas, después de los cuales ha tenido que inyectarse insulina durante un tiempo. Los doctores no fueron capaces de hacer un diagnóstico específico. Si hubieran tenido a su alcance mejores herramientas de diagnóstico, como las que ofrecen los nuevos avances en investigación epigenética, podrían haber sido capaces de realizar un perfil de los gemelos para ver si los patrones de metilación del ADN estaban implicados.

Muchas enfermedades tienen un componente genético conocido, pero pueden ser modificadas por la epigenética. Las características epigenéticos, como la metilación de ADN, son dianas mucho más viables para el tratamiento de enfermedades, ya que es mucho más fácil modificar la forma en que se metila el ADN que cambiar la secuencia de ADN subyacente.