¿Y qué hay de una cura?

La búsqueda de una “cura” se ve complicada por el hecho de que el cáncer no es una única enfermedad, sino un término genérico que incluye una gran variedad de trastornos. Existen más de cien clases diferentes de cáncer, siendo el de pulmón el más común. Pero incluso cuando nos restringimos a un sólo tipo específico de cáncer, la variedad existente en las causas y patologías de esta enfermedad es abrumadora. Ni que decir tiene que una cura global para el cáncer continúa siendo un objetivo lejano.

Por el lado positivo, hay que decir que actualmente sabemos mucho más sobre los cánceres y sus causas potenciales. Muchos de nosotros hemos hecho cambios en nuestro estilo de vida gracias a este conocimiento porque ahora nos damos cuenta de que la cura no es la respuesta. Los servicios de salud tienen actualmente programas de detección precoz para el cáncer de mama., de útero o de colon. Como consecuencia, los pacientes ahora son diagnosticados en etapas mucho más tempranas de la enfermedad, y es mucho más probable que se beneficien del tratamiento.

Aún así, los tratamientos disponibles podrían mejorarse. Como ejemplo, hablemos del cáncer de próstata. Existe una gran variabilidad entre los pacientes y aún no contamos con ningún método que permita evaluar de forma fácil y rápida cuál es el tratamiento más indicado para cada paciente. Un hombre con un cáncer de puntuación baja según las medidas del sistema Gleason, podría aún así desarrollar un tumor agresivo más adelante. ¿Deberían los médicos confiar en el índice Gleason para decidir el alcance y la duración de la quimioterapia? Probablemente no, pero las opciones que existen actualmente son limitadas. Afortunadamente, ahora podemos contar con la ayuda de la epigenética para diagnosticar el cáncer. Las enzimas que modifican las histonas se comportan de forma diferente a medida que avanzan los tumores de próstata. Los científicos pueden obtener información muy útil observando la forma en que las colas de las histonas han sido modificadas en los tumores de diferentes pacientes. Aparentemente, los patrones globales de modificación de las histonas pueden servir como un indicador del curso futuro de la enfermedad. Esta caracterización de los perfiles epigenéticos de los cánceres, conjuntamente con nuestro conocimiento de las mutaciones de riesgo, debería sentar las bases para la generalización del tratamiento personalizado del cáncer.