Cuando el embrión tiene tan sólo unos pocos días y no es más que una bola de células, una pequeña región conocida como masa celular interna (MCI) puede ser aislada y cultivada in vitro. La MCI tiene el potencial de generar todos los tipos de tejidos del organismo adulto (multipotencia). De hecho, si no se interviene, a partir de estas células se formará el feto, mientras que de las células que las rodean surgirán la placenta y otros tejidos.

Bajo ciertas condiciones de cultivo es posible generar células madre (CM) embrionarias a partir de la MCI. Las CM embrionarias pueden mantenerse en cultivo durante largo tiempo ya que poseen la capacidad de auto-renovación -es decir, de producir de forma continua células hija idénticas-. Además de esta capacidad de auto-renovación, los científicos han descubierto que modificando las condiciones de cultivo de las CM embrionarias es posible hacer que se diferencien en prácticamente cualquier tipo celular. Estos descubrimientos llevaron a la idea de que las CM embrionarias podrían proporcionar una fuente virtualmente ilimitada de células especializadas para varias terapias de sustitución (células cerebrales para trastornos neurodegenerativos, células cardiacas para enfermedades del corazón, etc.). Además, la creación de embriones por clonación terapéutica podría permitir a los científicos crear CM embrionarias idénticas a las de los pacientes, y evitar así problemas de rechazo de tejidos.

El futuro parece prometedor, ¿verdad? Tal vez, pero la clonación es un procedimiento difícil y de larga duración que se ve limitado tanto por la disponibilidad de óvulos donados como por las bajas tasas de éxito. Por tanto, parece que las CM embrionarias clonadas idénticas al paciente están lejos de ser un recurso terapéutico factible en el presente. Las CM embrionarias normales (no clonadas) también se enfrentan a un buen número de problemas técnicos que en la actualidad impiden su uso clínico. Aravinda Chakravarti (Baltimore, EEUU) y sus colaboradores han descubierto que las CM embrionarias humanas cultivadas in vitro durante largo tiempo acumulan mutaciones potencialmente cancerosas. Ésta no es una buena noticia, si la intención es inyectar estas células en pacientes. Además, las CM embrionarias humanas son cultivadas actualmente sobre células nodriza no humanas, planteando por tanto importantes problemas de seguridad. Por último, los protocolos que se siguen hoy día para crear tipos celulares específicos a partir de CM embrionarias no son coherentemente eficientes ni sólidos y necesitan mejorarse, especialmente si se pretende generar este tipo de células en grandes cantidades.

Éstos son esencialmente los obstáculos técnicos que, una vez completamente entendidos, se espera superar. Quizá menos fáciles de resolver sean las objeciones éticas a la utilización de células madre. Algunos consideran inaceptable destruir embriones humanos para producir células. De hecho, en los Estados Unidos se ha puesto freno a la financiación federal de la investigación en CM embrionarias debido a la presión de los autodenominados movimientos provida. Este debate se reduce realmente a qué momento se considera como el de inicio de la vida, y a cuándo se considera que el embrión humano tiene derechos o necesita protección. Una fotografía que apareció en una edición reciente de la revista New Scientist, mostraba a un activista provida con una pancarta en la que se podía leer “los embriones no son ratas de laboratorio”. En su opinión, una bola de células humanas de tamaño microscópico, cultivada en una placa de Petri, merece más respeto y privilegios que un roedor que vive y respira.

No es de sorprender, por tanto, que la clonación terapéutica se encuentre con las objeciones de los militantes provida. Pero también de aquellos que temen que la tecnología sea usada para la denominada clonación reproductiva (generación de individuos clonados). Consecuentemente, algunos países, incluyendo los Estados Unidos, preferirían que esta tecnología fuera prohibida por completo. La posibilidad de que cualquier tecnología pueda ser usada para fines no deseables es un viejo dilema. Sin embargo, detener la investigación por miedo a una utilización inapropiada desafiaría los principios científicos más básicos. ¿No sería mejor, en vez de eso, prevenir los fines indeseables a través de nuestros sistemas legales?

Las objeciones a la investigación con células madre embrionarias humanas por parte de los Estados Unidos han dado a Europa una clara ventaja en este campo. A pesar de los obstáculos técnicos, la naturaleza de auto-renovación y multipotencia de las CM embrionarias significa que siguen siendo un material inestimable de partida que ofrece, además, una promesa real para terapias futuras.