Madrid me enfrenta cara a cara con asuntos de mortalidad. María Blasco (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) me habla sobre tumores, telómeros y telomerasa. Su equipo de investigación está interesado en los extremos de nuestros cromosomas, que desempeñan un importante papel en la determinación de la longevidad de nuestras células, y por tanto, de nuestro cuerpo. Los telómeros se encuentran en los extremos de los cromosomas. En los humanos, la secuencia TTAGGG está replicada mil veces y cada vez que una célula se divide y fabrica nuevos cromosomas, los telómeros se hacen más cortos. “Cuando los telómeros llegan a hacerse realmente cortos, la célula deja de dividirse,” me explica María. Cuando esto sucede, la enzima telomerasa entra en juego para reconstruir el telómero.

Paradójicamente, los ratones parecen tener telómeros cuatro veces más largos que los humanos. El equipo de María ha creado un modelo de ratón que no puede fabricar telomerasa, lo que resulta en unos telómeros más cortos, más parecidos a los humanos. “La longitud crítica de los telómeros en términos del número exacto de secuencias repetidas no está clara,” afirma, “pero creemos que está relacionada con la capacidad de los cromosomas para formar una estructura protectora. Cuando la longitud de un telómero queda por debajo de las 100 secuencias repetidas, más o menos, esto está asociado con la pérdida de protección de los telómeros.” Los ratones de María han despertado la curiosidad de su equipo español de investigación porque sufren menos tumores de lo normal.

María me aclara la importancia de esta observación. “La telomerasa se activa en un 90% de los tumores humanos. Así que, cuando creamos telómeros realmente cortos en ratones, esto actúa como un mecanismo supresor de tumores.” A medida que envejecemos, nuestros telómeros se acortan de forma natural, pero en las células cancerosas, que se han dividido muchas más veces de lo normal, los telómeros son mucho más cortos, y dependen de la enzima telomerasa. “Unos niveles muy altos de telomerasa hacen que el tumor sea inmortal,” dice María.

“Las células normales no tienen actividad de la telomerasa. Así que, si inhibimos la actividad de la telomerasa, estamos haciendo algo que es ya específico para las células tumorales.” Pero, ¿qué tiene esto que ver con la epigenética? María está investigando actualmente la naturaleza de la cromatina en los telómeros. El estado bioquímico de las proteínas histónicas en el ADN telomérico parece mantener los extremos a buen recaudo de la acción de enzimas que podrían tanto construirlos como romperlos. Los resultados de esta investigación serán sin duda cruciales para numerosas iniciativas en la lucha contra el cáncer centradas en el bloqueo de la actividad de la telomerasa.