Mi viaje continúa hacia el extremo más norteño del Reino Unido, en las tierras bajas de Escocia. Ciudad de escritores, filósofos y monarcas, Edimburgo es una rica fuente de información sobre las vidas y milagros de los escoceses. Pero no vine aquí a conocer a un escocés. Mi breve visita me lleva a conocer a uno de los muchos residentes extranjeros de esta ciudad. Irina Stancheva (Universidad de Edimburgo) es de origen ruso-búlgaro y procede de un largo linaje de biólogos. “Odio a la Drosophila porque cuando era una niña mis padres se iban de vacaciones y me dejaban en casa para que me encargase de todas las moscas”. Pero ahora está tan enganchada con su investigación que no es raro que se quede en el laboratorio hasta altas horas de la madrugada.

“El primer artículo científico que leí en mi vida, durante mi licenciatura, fue el artículo de Adrian Bird sobre la metilación del ADN.” Quedó cautivada y se enganchó con esta forma de marcación bioquímica que puede desactivar los genes. “También decidí que el único sitio donde quería estar era Edimburgo, cuna de tantos excitantes descubrimientos científicos”. Ahora que su sueño se ha hecho realidad, está activamente implicada en intentar dilucidar cómo los genes son activados y desactivados. Me sorprende descubrir que tantos genes son normalmente silenciados a lo largo del desarrollo embrionario. Las investigaciones de Irina están examinando modificaciones en los patrones normales de metilación del ADN en los cánceres humanos. Estas marcas alteradas pueden desactivar los genes equivocados.

La programación dentro de una célula requiere un ajuste muy fino y el cáncer a menudo aparece cuando el programa sale fuera de control. Aunque cada cáncer humano es diferente, pequeños traspiés en el programa de las células pueden resultar en el silenciamiento accidental de genes supresores de tumores. Además, la estructura tridimensional del ADN y sus proteínas histónicas asociadas pueden alterarse, dejando a la célula con una personalidad completamente diferente. Entender todas las complejidades de estos tropiezos epigenéticos podría ayudarnos a encontrar un tratamiento apropiado.