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Aunque se hereda un número igual de genes de ambos padres, alrededor de 200 de nuestros 30.000 genes están improntados – mamá y papá son capaces de silenciar el gen que pasan a su descendencia. En 1991, Dense identificó el primer gen de mamífero improntado, que fabrica el receptor de tipo 2 para el factor de crecimiento semejante a la insulina o Igf2r. Desde entonces, se han identificado numerosos genes improntados que son importantes en el desarrollo y en enfermedades. Si tales genes están inactivados erróneamente, pueden producirse enfermedades genéticas como el síndrome de Prader-Willi. Denise estudia cómo las moléculas de ARN no codificantes aseguran que los genes improntados permanezcan silenciados.