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Las células de nuestro cuerpo almacenan información genética en el núcleo celular. Como los núcleos son muy pequeños y las moléculas de ADN son muy largas, esto no es tarea fácil. Es como intentar guardar una hebra muy fina, de 10 km de longitud, dentro del volumen de un guisante. El ADN necesita, por tanto, estar empaquetado de forma muy compacta para entrar dentro del núcleo. Las proteínas ayudan a empaquetar el ADN formando una estructura llamada cromatina. Peter analiza un grupo de enzimas que utilizan energía química para mantener flexible la cromatina de manera que la información genética pueda ser utilizada cuando es necesario a pesar de su denso empaquetamiento.