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María estudia los extremos de los cromosomas, llamados telómeros. A medida que las células envejecen, sus telómeros se hacen más y más cortos hasta que las células mueren. Los ratones que no tienen telomerasa (la enzima que prolonga los telómeros) envejecen de forma prematura. ¿Es la telomerasa la clave para la vida eterna? Parece que no. La telomerasa actúa como una espada de doble filo, y el precio que hay que pagar por la inmortalidad parece ser el cáncer. Las células cancerosas en humanos se vuelven inmortales activando la telomerasa. Debido a que la actividad de la telomerasa puede ser limitada por modificaciones epigenéticas, existe un vínculo entre la epigenética de los telómeros y el cáncer. María se muestra optimista frente a la posibilidad de que un fármaco que inhiba la actividad de la telomerasa pueda ser efectivo contra el cáncer.